TEOLOGIA FUNDAMENTAL I
CEC 36-46
TEOLOGIA FUNDAMENTAL 1
CEC 27-35
CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA
51-64
Clase #3
Objetivos
- Conocer
que Dios revela su designio amoroso
- Conocer
la etapas de la Revelación, desde la Creación hasta la Alianza con
Abraham, para formar un pueblo para sí.
En una primera parte hablaré sobre
la Pedagogía de Dios.
Luego cómo revela y conforma la
Historia para que esto suceda.
INTRODUCCION.
El hombre puede conocer
a Dios con certeza a partir del orden natural; pero de ningún modo con sus
propias fuerzas y capacidades puede llegar a contemplar el misterio de Dios, su
misma intimidad.
Por eso El se nos
revela. Esta intimidad es un misterio al que llegamos por la Fe, porque Dios es
quien nos habla, quien sale al encuentro del hombre para hablarnos de su amor.
La Fe, que es un don, connaturaliza nuestra mente, nuestra razón para captar el
misterio (lo veremos más adelante).
No para que logremos
entenderlo a plenitud, porque tendríamos un Dios a nuestra medida, sino porque
nos ayuda a contemplar el misterio, y así rendimos el propio juicio, puramente
humano, para entrar en la lógica divina.
La Fe es un acto humano, no un movimiento
ciego del espíritu. La fe se apoya en la razón pero la trasciende.
Ejemplos. María, cuando
dice He aquí la esclava del Señor
Pedro, cuando
dice Apártate de mi que soy un pecador
Tomás, Señor mío y Dios mío
Centurión, Verdaderamente, éste era Hijo de Dios.
Vamos a estudiar la
revelación de Dios, pero le vamos a pedir al Espíritu Santo que nos ayude a
contemplar el amor del Padre, plasmado en su Hijo Jesucristo, que nos REVELA,
su misterio de amor.
En este primera parte
vamos a considerar la Pedagogía de Dios en la historia de la humanidad.
Sabiendo que ésta historia es la historia de la salvación. Porque el Verbo de
Dios se encarna en la historia, en el tiempo del hombre, vive, ama y trabaja,
con corazón humano y divino, para mostrarnos en amor del Padre.
El Hijo no es “mandado”
por el Padre; es que el Hijo al ver al amor del Padre por nosotros, quiso que
el Padre nos amara como lo ama a El, entonces para que nosotros pudiéramos ser
amados como El es amado, se hizo hombre. Toda su vida desde su nacimiento está
orientada hacia la cruz para redimirnos, para comprarnos de nuevo.
“Esta vida eterna
consisten en que te conozcan a Ti, único Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo”.
Jn 17,3.
I. DIOS REVELA SU DESIGNIO AMOROSO.
Cuando hablamos de revelar, hablamos
de descubrir algo que está oculto. Dios se revela a sí mismo para darnos a
conocer el misterio de su voluntad.
Con un amor personal, porque Cristo
al hacerse hombre “injerta” la naturaleza humana en la Divina, de tal forma que
no son dos Cristos, sino un solo Cristo. En la humanidad de Cristo estás tu,
porque en su carne purísima fuiste redimida.
Cristo al revelarse a los hombres,
hace accesible al Dios invisible, Jesús dice quien me ve a mi ve al Padre Jn
14, 9; Col 1, 15. El es imagen de Dios invisible. Nos hace hijos para poder
participar de su vida divina, de su misma intimidad. CONSIDERARLO DESPACIO.
Ya no os llamo siervos, sino amigos,
porque el siervo no conoce lo que hace su amo. Jn 15, 15.
¿por qué lo hace? Nos revela de sí
mismo porque quiere intimar con nosotros como sus hijos predilectas, pero no
todos, sino uno a uno, con un amor personal.
¿para qué?
1. Al revelarse Dios quiere que le
respondamos, que le conozcamos, que le amemos, más allá de lo que podríamos con
nuestra propia fuerza. Por eso es que nadie puede decir Jesús es el Señor, sino
es movido por el Espíritu Santo. Y estamos aquí porque El nos escogió y nos
llamó, y hemos respondido a su invitación. Jn 15, 16.
2. Para hacernos sus hijas, por
adopción.
La participación de la vida Divina
se hace por adopción. Ahora bien, conocemos las realidades divinas, partiendo
de las humanas; una adopción humana, por muy noble que sea, se realiza
legalmente mediante un papel. Pero Dios no nos adopta así, sino de una manera
perfecta, porque asume nuestra naturaleza. No es que el hombre asume la
naturaleza divina, sino que El asume la naturaleza humana, de tal forma que
como dice 1 Jn 3,1. “Mirad que amor tan grande nos ha mostrado el Padre: que
nos llamemos hijos de Dios, ¡y los somos!”.
(Jesús no dice palabras vanas,
porque su palabra es Creadora, lo que dice se hace, es el Verbo del Padre).
El modo en que esta revelación se
realiza, es a la vez mediante acciones y palabras.
Cristo, Segunda Persona de la
Trinidad, hecho Hombre, es al mismo tiempo Mediador de esta revelación y
Plenitud de esta revelación. Todo el Antiguo Testamento habla de Cristo de una
forma prefigurada, como una sombra de lo que vendrá, lo vemos especialmente en
todo lo que tiene que ver con el sacerdocio. Ya lo leerán cuando lleguen al
Levítico. Pero también las acciones de Dios en su pueblo, nos indican la
prefiguración de la Iglesia.
También lo vemos en la Ley Moral,
los X mandamientos son una instrucción paternal que nos orientan a la
bienaventuranza, y nos señalan los caminos que nos apartan de su amor. Y la
Escritura nos habla de Cristo como la Plenitud de toda la Ley y los Profetas.
Por eso es que en la Transfiguración aparecen Moisés y Elías, Moisés como
representante de la Ley y Elías como representante de los Profetas.
RESUMIENDO: Este plan de la
revelación se realiza con hechos y palabras intrínsecamente conexos entre sí,
de forma que las obras realizadas por Dios en la historia de la salvación
manifiestan y confirman la doctrina y los hechos significados por las palabras,
y las palabras, por su parte, proclaman las obras y esclarecen el misterio
contenido en ellas.
Jesús dice que ha venido a darle
cumplimiento a la Ley, ni una tilde se dejará de cumplir, pero la llevará a la
plenitud porque manifestará el Espíritu con el que fue promulgada. Pero además
El es la Plenitud de esa Ley.
Este designio amoroso de Dios
comporta una “pedagogía divina” porque se realiza gradualmente y prepara al
hombre para que pueda acoger la Revelación sobrenatural que culminará con la
Persona y Misión de Cristo.
Pasamos a la Segunda parte donde
vamos a ver las etapas de la revelación.
- Desde
el origen Dios se da a conocer, ahora que hemos empezado a leer el Génesis
nos damos cuenta que al principio Dios se pasea por el Jardín del Edén
para conversar con Adán y Eva. Dios nos creó para invitarnos a una
comunión íntima con El.
- Esta
revelación no fue interrumpida por el pecado de nuestros primeros padres.
Dios, después de su caída alentó en ellos la esperanza de la salvación con
la promesa de la redención, Gn 3,15. Prefigurado en la forma en que Dios
los viste. Paternalmente nos cuida para dar la vida eterna a todos los que
buscan la salvación con la perseverancia en las buenas obras DV 3.
(Constitución Dogmática sobre la Divina Revelación).
- Como
dice el Misal Romano en la Plegaria Eucarística IV.
Cuando por
desobediencia perdió tu amista, no lo abandonaste al poder de la muerte…
Reiteraste, además, tu alianza a los hombres.
#761 La reunión del pueblo de Dios
comienza en el instante en que el pecado destruye la comunión de los hombres
con Dios y la de los hombres entre sí. La reunión de la Iglesia es por así
decirlo la reacción de Dios al caos provocado por el pecado. Esta reunificación
se realiza secretamente en el seno de todos los pueblos: “En cualquier nación
el que le teme y practica la justicia le es grato (Hch 10,35; LG 9; 13; 16).
Una primera Alianza surge en el
tiempo de Noe. Gn 9,9.
Sin embargo a causa del pecado, el
politeísmo así como la idolatría de la nación y de su jefe son una amenaza
constante de la vuelta al paganismo. Sin embargo hay figuras que adquieren una
especial atención, porque expresan qué altura de santidad pueden alcanzar los
que viven según la alianza de Noé. Desde Abel, hasta Melquisedec, figura de
Cristo Gn 14, 18; Hb 7,3).
Luego Dios elige a Abraham.
Este personaje recibe una gran
veneración en el libro a los Hebreos y en la carta a los Romanos, pueden leerse
las citas que vienen en el CEC.
Vemos que lo llama a ser padre de
una multitud de naciones. “En ti serán benditas todas las naciones de la
tierra” Ga 3,8. Esta cita nos muestra una prefiguración de la universalidad de la
Iglesia. Una salvación que incluirá a todas las naciones Is 49, 5-6; 53,11.
Entonces vemos como el pueblo nacido
de Abraham será el depositario de la promesa hecha a los patriarcas posteriormente.
Ese pueblo será la raíz en la que serán injertados los paganos hechos
creyentes.
DIOS FORMA A SU PUEBLO ISRAEL.
Después de la etapa de los
patriarcas, Dios constituyó a Israel como su pueblo salvándolo de la esclavitud
de Egipto.
Estableció con él la alianza del
Sinaí y le dio por medio de Moisés su Ley, para que lo reconociese y le
sirviera como al único Dios vivo y verdadero. Para que esperase al Salvador
Prometido.
Israel es el pueblo sacerdotal de
Dios (Ex 19, 6) “vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación
santa”. Pero requería de ellos la obediencia. Si escucháis mi voz…no
endurezcáis vuestro corazón…seréis mi propiedad exclusiva entre todos los
pueblos.
Son el pueblo a quienes Dios habló
primero.
Por medio de los profetas, Dios
forma a su pueblo en la esperanza de la salvación, en la espera de una Alianza
nueva y eterna destinada a todos los hombres. (Is 2, 2-4), y que será grabada
en los corazones (Jr 31, 31-34).
Aquí hay una prefiguración
preciosísima.
Pentecostés, era una de las 3
fiestas que se celebraba 50 días después de Pascua y muchos peregrinaban a
Ciudad Santa. Su origen era festejar el final de la cosecha y dar gracias a
Dios por ella, y también ofrecer las primicias. Después se añadió el motivo de
conmemorar la promulgación de la Ley dada por Dios a Moisés en el Sinaí.
Dios escoge la fiesta de PENTECOSTES
para enviar su Espíritu Santo a aquel puñado de apóstoles y discípulos que se
encontraban congregados con la Virgen María, y hubo viento y fuego que evocaban
precisamente la manifestación de Dios en el monte Sinaí, Ex 19, 16.18 cuando
Dios, al darles la Ley, constituyó a Israel como pueblo suyo. Ahora con los
mismos rasgos se manifiesta a su nuevo pueblo, la Iglesia. Fue por fin
prefigurada la unión de los pueblos en la catolicidad de la fe, por la Iglesia
de la Nueva Alianza que habla en todas las lenguas, comprende y abraza en el
amor a todos los hombres.
Las mujeres santas como Sara,
Rebeca, Raquel, Miriam, Débora, Ana, Judit, y Ester conservaron viva la
esperanza de la salvación de Israel. Y son prefiguración de la Virgen María,
que llegó a ser la figura más pura de todas las mujeres. Lc, 1, 38.
Como conclusión recordemos que la “Biblia”
que leen los que “están lejos” es nuestra vida! seamos coherentes y
recomencemos cuando hayamos fallado, para ser testimonio de la misericordia de
Dios que no se acaba!.
Clase #2
Recapitulación:
1. Creo: la fe es la respuesta del hombre a Dios que se revela y se entrega, al mismo tiempo que se revela le da al hombre una luz sobre sí mismo para que encuentre el sentido último de su vida.
2. El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque hemos sido creados a su imagen y semejanza. Dios no cesa de atraer el hombre hacia sí.
3. El pecado, la rebeldía, la ignorancia, la indiferencia, los afanes del mundo y las riquezas, las filosofías ateas, mal entendidas racionalistas, nuestro mal ejemplo, y la actitud de considerar que a Dios hay que tenerle miedo, hace que nos ocultemos de Dios y huyamos de su llamada.
4. Pero el hombre que busca a Dios descubre ciertas “vías”, o “pruebas de la existencia de Dios”, no en el sentido científico, sino como argumentos convincentes que permiten llegar a verdaderas certezas.
El mundo: el orden, la belleza, la contingencia, causa y efecto.
El hombre: la apertura a la verdad, a la belleza, la libertad, su conciencia, aspiración al infinito, en fin, la semilla de eternidad que lleva en sí al ser irreductible a la materia.
5. Pero para que pueda entrar en la intimidad Divina, esas pruebas disponen a la fe, regalo de Dios, y ayudan a ver que la fe no se opone a la razón humana. Es razonable creer.
I. EL CONOCIMIENTO DE DIOS SEGÚN LA IGLESIA. (clase de hoy)
Objetivos:
1. Entender por qué la Iglesia puede hablar de Dios.
2. Comprender que la fe no es solo individual sino eclesial.
3. Saber cómo superar los límites del lenguaje para comunicar a Dios.
Precisamente porque el hombre es capaz de Dios, puede ser conocido con certeza mediante la luz natural de la razón humana a partir de las cosas creadas, es que puede acoger la revelación de Dios.
Sin embargo esas razones sobrepasan absolutamente el orden natural de las cosas sensibles y cuando deben traducirse en actos y proyectarse en la vida exigen que el hombre se entregue y renuncia a sí mismo. El espíritu humano, para adquirir semejantes verdades, padece dificultad por parte de los sentidos y de la imaginación, así como de los malos deseos nacidos del pecado original. De ahí que los hombres se persuadan fácilmente de la falsedad o al menos de la incertidumbre de las cosas que no quisiera que fuesen verdades. (Pío XII Humani generis)
Por eso el hombre necesita ser iluminado por la revelación de Dios, no solo acerca de lo que supera su entendimiento, sino también sobre “las verdades religiosas y morales, a fin de que puedan ser conocidas de todos sin dificultad”.
1. ¿Cómo hablar de Dios?
Quisiera empezar con algunas preguntas:
¿la fe tiene un carácter solo personal e individual? ¿interesa sólo a mi persona? ¿vivo mi fe por mi cuenta?
Por supuesto, el acto de fe es un acto eminentemente personal, que tiene lugar en lo más profundo de mi ser y que marca un cambio de dirección, una conversión personal, es mi vida la que recibe un cambio de ruta. La fe es un don que transforma la vida, porque nos hace penetrar en la misma visión de Jesús.
Pero mi creer no es el resultado de mi reflexión solitaria, no es producto de mi pensamiento, sino que es el resultado de una relación, es la acción de comunicar con Jesús la que me hace de salir de mi “yo” encerrado a mí mismo, para abrirme al amor de Dios Padre.
Por eso no puedo construir mi fe personal en un diálogo privado con Jesús, porque Dios me dona la fe a través de una comunidad creyente, que es la Iglesia y me inserta en una multitud de creyentes, en una comunión, que no es solo sociológica, sino que tiene sus raíces en el amor eterno de Dios.
San Cipriano de Cargado dice “nadie puede tener a Dios por padre si no tiene a Iglesia por Madre”. CEC 181 La fe nace en la Iglesia, conduce a ella y vive en ella.
Al defender la capacidad de la razón humana para conocer a Dios, la Iglesia expresa su confianza en la posibilidad de hablar de Dios a todos los hombres y con todos los hombres.
Veamos cómo en Pentecostés, cuando desciende el Espíritu Santo con su poder sobre los discípulos, Hch 2, 1-13, la Iglesia naciente recibe la fuerza para llevar a cabo la misión que le ha confiado el Señor, difundir en todos los rincones de la tierra el Evangelio, y guiar así a cada hombre el encuentro con El, a la fe que salva.
Los apóstoles superan todos los miedos al proclamar lo que habían oído, visto, y experimentado personalmente con Jesús. Luego nos narran el discurso de Pedro, y al escuchar sus palabras muchos se arrepienten de sus pecados, y se hacen bautizar, recibiendo el don del Espíritu Santo Hch 2, 37-41. Y sus miembros no pertenecen a un determinado grupo social o étnico, Colosenses 3, 11. Ya no hay pagano, ni judío, ni bárbaro ni extranjero, esclavo ni hombre libre, sino sólo Cristo, que es todo y está en todos…
La tendencia hoy generalizada, de relegar la fe al ámbito privado contradice su propia naturaleza. Tenemos necesidad de la Iglesia para confirmar nuestra fe, y experimentar juntos los dones de Dios: su Palabra, los Sacramentos, el sostén de la gracia y el testimonio del amor.
En la Iglesia la fe personal crece y madura. Es interesante observar como en el Nuevo Testamento la palabra “santos” se refiere a los cristianos en su conjunto, y ciertamente no todos tenían las cualidades para ser declarados santos por la Iglesia, ¿qué es lo que se quería indicar, con este término?.
El hecho de que los que tenían y vivían la fe en Cristo resucitado estaban llamados a convertirse en un punto de referencia para los demás, poniéndolos, así, en contacto con la Persona y con el Mensaje de Jesús, que revela el rostro de Dios vivo. UNA REFERENCIA EN EL AMOR, NO EN UN MORALISMO VACIO…SIN DEJAR DE DECIR QUE EL QUE AMA HACE LO QUE SEA PARA COMPLACER AL QUE AMA. No una referencia de quien cumple una serie de actos de piedad y no es capaz de incomodarse para servir…
Esto vale también para nosotros: un cristiano que se deja guiar y poco a poco configurar por la fe de la Iglesia, a pesar de sus debilidades, sus limitaciones y sus dificultades, busca parecerse a su Padre, como buena hija, en medio de las luchas, es capaz de ser un espejo de Dios, “una ventana abierta a la luz del Dios vivo, que recibe esta luz y la transmite al mundo”.
¿Cómo podemos hablar de Dios?
Esto podría ser una pregunta de tarea, yo ¿Qué diría de Dios? Como nos pregunta Jesús en el Evangelio ¿y ustedes quién dicen que soy yo? ¿tú quién dirías que soy yo? ¿qué conoces de mí?
Para poder hablar de nuestro Señor, tenemos que haber tenido un encuentro con El, una experiencia, porque esa relación no es teórica, ni ética, ni de buenos sentimientos, es un encuentro con una Persona que es capaz de cambiar el rumbo de tu vida para que sea pleno.
Ejemplo para decir qué es una violeta, o a qué sabe el jugo de arándanos.
O qué es el culantro o el apio, o el vino merlot, shirah, caverne.
Se puede hacer una descripción, y casi siempre terminamos diciendo lo que no es, más que lo que en realidad.
Pero como Dios trasciende todo criatura, es necesario purificar nuestro lenguaje de todo lo que tiene de limitado, de expresión por medio de imágenes, de imperfecto, para no confundir a Dios con nuestras representaciones humanas, porque nuestras palabras humanas quedan siempre más acá del Misterio de Dios.
Nuestro lenguaje es humano, y se expresa de ese modo, capta a Dios mismo, sin embargo, no lo puede expresar en su infinita simplicidad, porque la diferencia entre lo finito, limitado y lo infinito y eterno es: infinita.
Santo Tomás dice que nosotros no podemos captar lo que Dios es, sino solamente lo que no es y cómo los otros seres se sitúan con relación a El.
Conclusión
¿cómo vivo la esperanza? ¿cómo vivo la Fe? ¿cómo vivo la caridad?
Mientras Dios se revela y se deja conocer el hombre llega a saber quién es Dios, y conociéndolo, se descubre a sí mismo, su origen y su destino, así como su grandeza y la dignidad de su vida.
La FE permite darle un sabor a la vida, porque se expresa en don de sí mismo, nos hace solidarios, compasivos, misericordiosos y nos ayudar a derrotar "la soledad" que nos hace tristes.
TEOLOGIA FUNDAMENTAL 1
CEC 27-35
Clase #1
El
deseo de Dios, las vías de acceso al conocimiento de Dios
INTRODUCCIÓN
El
CEC, se divide en 4 partes.
Primera
parte: La profesión de la Fe.
1.
El CEC expone en primer lugar en qué consiste la Revelación por la que Dios se
dirige y se da al hombre, y la fe, porque la que el hombre responde a Dios.
El símbolo de la fe, nos explica a Dios como Creador,
Redentor y Santificador, y los reúne en 3 capítulos.
Segunda
parte: Los sacramentos de la fe.
1.
En esta parte del CEC se expone cómo la salvación se hace presente en la
Iglesia por medio de la liturgia, (primera sección), particularmente en los
siete sacramentos (segunda sección).
Tercera
parte: La vida de fe.
1.
Aquí se nos presenta el fin último del hombre, la vida eterna y los caminos
para llegar a ella, mediante la ayuda de la ley y de la gracia (primera
sección), mediante el obrar que se realiza en el amor a través del cumplimiento
de los X mandamientos (segunda sección).
Cuarta
parte: La oración en la vida de la fe.
1.
Se nos invita a tener conciencia de la importancia de la oración en nuestra
vida (primera sección). Luego se
comentan las siete peticiones del padrenuestro, (segunda sección).
Número
al margen de la página de color negro y contínuo es la forma de identificar los
textos, y otros números rojos, hacen referencia al tema para profundizar.
Al
final se encontrará un resumen muy breve de lo que se planteado.
Entre
paréntesis a veces vamos a ver “Cf”, significa confróntese, tendrá tanto citas
bíblicas, como documentos del Magisterio de la Iglesia, Concilio Vaticano II, o
citas de algunos santos o Padres de la Iglesia, Papas, encíclicas, etc.
Al
final están diferentes tipos de índices.
Primera
parte
La
profesión de la fe. Creo – Creemos.
¿Qué
empezamos diciendo cuando manifestamos nuestra fe?
Creo
– Creemos
La
fe es la respuesta del hombre a Dios que se revela, y se entrega a El. La fe le
da el sentido último a la vida del hombre. Por eso consideramos en primer lugar
ese deseo de Dios, esa búsqueda, esa nostalgia que tiene el hombre de Dios
mismo. Luego veremos la revelación divina por medio de la cual Dios sale al
encuentro del hombre, y finalmente la respuesta de la fe.
Este
es el año de la FE.
Me
van a oír muchas veces decir que la fe no es un movimiento ciego del espíritu.
La fe se sustenta en la razón. Pero esto lo iremos profundizando poco a poquito
en el transcurso de las clases.
El
hombre es “capaz” de Dios.
I. El deseo de Dios
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