martes, 18 de abril de 2017

Relación entre Tradición y Sagrada Escritura

La Tradición Apostólica/Relación entre Tradición y Sagrada Escritura
CEC 75-83

Cristo mandó a sus apóstoles a predicar, a todos los hombres las verdades por El reveladas para la salvación.

Ahora bien, la transmisión del Evangelio, según lo que Cristo les dijo se hizo de dos maneras.

a. Oralmente: Los apóstoles por medio de su predicación, su ejemplo, y lo que instituyeron, transmitieron de palabra lo que habían aprendido, de lo que habían visto y oído de Cristo mismo, y lo que el Espíritu Santo les enseñó.

b. Por escrito: Los mismos apóstoles y otros discípulos posteriores pusieron por escrito el mensaje de salvación, siempre inspirados por el Espíritu Santo.

La Tradición Apostólica terminó cuando murió el último apóstol, que fue el apóstol Juan.


La Biblia y la Tradición

A menudo los hermanos evangélicos, discutiendo con nosotros los católicos, nos dicen: «¿Dónde habla la Biblia del purgatorio? ¿Dónde dice la Biblia que San Pedro fue a Roma? ¿De dónde sacan ustedes los católicos eso de que María es la Inmaculada Concepción y que subió al cielo en cuerpo y alma?».

Para los evangélicos, la Revelación Divina y la Biblia son lo mismo. Es decir, para ellos solamente en la Biblia se encuentra toda la Revelación de Dios.

2 Tesalonicenses 2,15 ordena a sus lectores a mantenerse firmes en las Tradiciones Apostólicas, tanto orales como escritas.

Ahora bien: ¿Es correcta esta posición? ¿Es cierto que la Biblia contiene todo el Evangelio de Cristo? ¿Qué dice la misma Biblia al respecto? Además, ¿quién reunió todos los libros inspirados que constituyen la Biblia? ¿Acaso no fue la Iglesia la que recibió el encargo de predicar el Evangelio por todo el mundo, hasta el fin de los tiempos? ¿Qué hubo primero: la Biblia o la Iglesia?

El argumento de Newman

Escribía entonces el Cardenal Newman: "Es evidente que este texto -2 Tim 3:16- no conlleva consigo ninguna prueba de que la Sagrada Escritura, sin la Tradición, es la única regla de fe. Porque si bien la Sagrada Escritura es útil para los cuatro fines que enumera el citado texto, sin embargo aquí no se nos dice que sea ella sola sea suficiente. El mismo Apóstol requiere la ayuda de la Tradición (/2Ts/02/15). Es más, el Apóstol se está refiriendo aquí a las Escrituras que Timoteo aprendió en su infancia. Pero nosotros sabemos que gran parte del Nuevo Testamento no había sido escrito durante la infancia de Timoteo; incluso algunas de las cartas de los Apóstoles no habían sido escritas al día en que Pablo le escribe este texto a Timoteo, y ninguno de los libros del Nuevo Testamento había sido puesto aún en la lista de libros inspirados. Pablo se refiere, evidentemente, a las Escrituras del Antiguo Testamento, y si este texto se toma como lo hacen los protestantes, entonces más bien probaría que los Escritos del Nuevo Testamento no son necesarios como regla de nuestra fe".

La Revelación Divina

La Revelación es la manifestación de Dios y de su voluntad acerca de nuestra salvación. Viene de la palabra «revelar», que quiere decir «quitar el velo», o «descubrir».

Dios se reveló de dos maneras:

1. La Revelación natural, o revelación mediante las cosas creadas.

Dice el apóstol Pablo: «Todo aquello que podemos conocer de Dios El mismo se lo manifestó. Pues, si bien a El no lo podemos ver, lo contemplamos, por lo menos, a través de sus obras, puesto que El hizo el mundo, y por sus obras entendemos que El es eterno y poderoso, y que es Dios» (Rom 1,19-20).




2. La Revelación sobrenatural o divina

Desde un principio Dios empezó también a revelarse a través de un contacto más directo con los hombres, mediante los antiguos profetas y de una manera perfecta y definitiva en la persona de Cristo Jesús, el Hijo de Dios. «En diversas ocasiones y bajo diferentes formas, Dios habló a nuestros padres, por medio de los profetas, hasta que, en estos días que son los últimos, nos habló a nosotros por medio de su Hijo» (Heb.1,1-2). Jesús nos reveló a Dios mediante sus palabras y obras, sus signos y milagros; sobre todo mediante su muerte y su gloriosa resurrección y con el envío del Espíritu Santo sobre su Iglesia. Todo lo que Jesús hizo y enseñó se llama «Evangelio», es decir, «Buena noticia de la Salvación».

¿Cómo fue transmitida la Revelación Divina?

Para llevar el Evangelio por todo el mundo, Jesús encargó a los apóstoles y a sus sucesores, como pastores de la Iglesia que El fundó personalmente:

«Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado. Yo estoy con ustedes todos los días hasta que se termine este mundo» (Mt. 28,18-20).

Aquí notamos cómo Jesús ordenó «predicar» y «proclamar» su Evangelio. Y de hecho los Apóstoles «predicaron» la Buena Nueva de Cristo. Años después algunos de ellos pusieron por escrito esta predicación. Es decir, al comienzo la Iglesia se preocupó de predicar el Evangelio. Por supuesto el Evangelio que Jesús entregó a los Apóstoles no estaba escrito. Jesús no escribió nunca una carta a sus Apóstoles; su enseñanza era solamente oral. Así lo hicieron también los Apóstoles.

La Tradición Apostólica

Este mensaje escuchado por boca de Jesús, vivido, meditado y transmitido oralmente por los Apóstoles, se llama «la Tradición Apostólica».

Cuando aquí hablamos de la Tradición» (con mayúscula), nos referimos siempre a la «Tradición Apostólica». No debemos confundir «la Tradición Apostólica» con la «tradición» que en general se refiere a costumbres, ideas, modos de vivir de un pueblo y que una generación recibe de las anteriores. Una tradición de este tipo es puramente humana y puede ser abandonada cuando se considera inútil. Así Jesús mismo rechazó ciertas tradiciones del pueblo judío: «Ustedes incluso dispensan del mandamiento de Dios para mantener la tradición de los hombres» (Mc.7,8).

En la Iglesia también ha habido cambios en esas tradiciones, por ejemplo el ayuno eucarístico, ahora es de una hora, antes eran 12 horas. La comunión a los niños antes no era costumbre, y algunas formas de penitencia para los que se arrepentían de sus pecados, etc.

La Tradición Apostólica se refiere a la transmisión del Evangelio de Jesús. Jesús, además de enseñar a sus apóstoles con discursos y ejemplos, les enseñó una manera de orar, de actuar y de convivir. Estas eran las tradiciones que los apóstoles guardaban en la Iglesia. El apóstol Pablo en su carta a los Corintios se refiere a esta Tradición Apostólica: «Yo mismo recibí esta tradición que, a su vez, les he transmitido» (1 Cor. 11, 23).

Resumiendo, podemos decir que Jesús mandó «predicar», no «escribir» su Evangelio. Jesús nunca repartió una Biblia. El Señor fundó su Iglesia, asegurándole que permanecerá hasta el fin del mundo. Y la Iglesia vivió muchos años de la Tradición Apostólica, sin tener los libros sagrados del Nuevo Testamento.

La Biblia
Los cristianos nos somos una religión de Libro, nuestra vida empieza con un acontecimiento que cambia el rumbo de nuestra vida, JESUCRISTO.

Solamente una parte de la Palabra de Dios, proclamada oralmente, fue puesta por escrito por los mismos apóstoles y otros evangelistas de su generación.

Estos escritos, inspirados por el Espíritu Santo, dan origen al Nuevo Testamento (NT), que es la parte más importante de toda la Biblia. Está claro que al escribir el NT, no se puso por escrito «todo» el Evangelio de Jesús.

«Jesús hizo muchas otras cosas. Si se escribieran una por una, creo que no habría lugar en el mundo para tantos libros», nos dice el apóstol Juan (Jn. 21,25).

La Sagrada Escritura, y especialmente el NT, es la Palabra de Dios, que nos manifiesta al Hijo en quien expresó Dios el resplandor de su gloria (Heb.1,3).

Podemos decir que sólo la parte más importante y fundamental de la Tradición Apostólica fue puesta por escrito. Por esta razón la Iglesia siempre ha tenido una veneración muy especial por las Divinas Escrituras.

Biblia y Tradición

Después de esto podemos decir que la revelación divina ha llegado hasta nosotros por la Tradición Apostólica y por la Sagrada Escritura. No debemos considerarlas como dos fuentes, sino como dos aspectos de la Revelación de Dios. El Concilio Vaticano II lo describe muy bien: «La Tradición Apostólica y la Sagrada Escritura manan de la misma fuente, se unen en un mismo caudal y corren hacia el mismo fin». La Tradición y la Escritura están unidas y ligadas, de modo que ninguna puede subsistir sin la otra.

Además, la Sagrada Escritura presenta la Tradición como base de la fe del creyente: «Todo lo que han aprendido, recibido y oído de mí, todo lo que me han visto hacer, háganlo» (Fil.4,9). «Lo que aprendiste de mí, confirmado por muchos testigos, confíalo a hombres que merezcan confianza, capaces de instruir después a otros» (2. Tim. 2,2).

«Hermanos, manténganse firmes guardando fielmente las tradiciones que les enseñamos de palabra y por carta» (2 Tes. 2,15).

Está claro que el Apóstol Pablo, para confirmar la fe de los cristianos, no usa solamente la Palabra de Dios escrita, sino que recuerda también de una manera muy especial la Tradición o la predicación oral.

Para el Apóstol las formas de transmisión del Evangelio: Sagrada Escritura y Tradición, tienen la misma importancia. En realidad, una vez que se escribió el NT no se consideró acabada la Tradición Apostólica, como si estuviera completa la Revelación Divina. La Biblia no dice eso; en ninguna parte está escrito que el cristiano debe someterse ¡sólo a la Biblia! Esta es una idea que surgió entre los protestantes recién en los años 1550. En la Iglesia Católica hubo siempre una conciencia clara sobre la importancia de la Tradición Apostólica, sin quitar a la Biblia el valor que tiene.

¿Sólo la Biblia?

Es un error creer que basta la Biblia para nuestra salvación. Esto nunca lo ha dicho Jesús y tampoco está escrito en la Biblia. Jesús, reitero, nunca escribió un libro sagrado, ni repartió ninguna Biblia. Lo único que hizo Jesús fue fundar su Iglesia y entregarle su Evangelio, o Buena Noticia, para que fuera anunciado a todos los hombres hasta el fin del mundo.

Fue dentro de la Tradición de la Iglesia donde se escribió y fue aceptado el N.T., bajo su autoridad apostólica. Además la Iglesia vivió muchos años sin el N.T., el que se terminó de escribir en el año 97 después de Cristo. Y también es la Iglesia la que, en los años 393-397, estableció el Canon o lista de los libros que contienen el N.T.

Por tanto, si aceptamos solamente la Biblia, ¿cómo sabemos cuáles son los libros inspirados? La Biblia, en efecto, no contiene ninguna lista de ellos. Fue la Tradición de la Iglesia la que nos transmitió la lista de los libros inspirados. Supongamos que se perdiera la Biblia, en ese caso la Iglesia seguiría poseyendo toda la verdad acerca de Cristo, la cual hasta la fecha ha sido transmitida fielmente por la Tradición, tal como lo hizo antes de escribir el NT.

Los evangélicos, al aceptar solamente la Biblia, están reduciendo considerablemente el conocimiento auténtico de la Revelación Divina. Guardemos esta ley de oro que nos dejó el apóstol Pablo: «Manténganse firmes guardando fielmente la Tradiciones que les enseñamos de palabra y por carta» (2 Tes. 2,15).

El Magisterio de la Iglesia

La Revelación Divina abarca la Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura. Este depósito de la fe (cf. 1 Tim. 6, 20; 2 Tim. 1, 12-14) fue confiado por los Apóstoles al conjunto de la Iglesia. Ahora bien el oficio de interpretar correctamente la Palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado sólo al Magisterio vivo de la Iglesia. Ella lo ejercita en nombre de Jesucristo. Este Magisterio, según la Tradición Apostólica, lo forman los obispos en comunión con el sucesor de Pedro que es el obispo de Roma o el Papa.

El Magisterio no está por encima de la Revelación Divina, sino que está a su servicio, para enseñar puramente lo transmitido. Por mandato divino y con la asistencia del Espíritu Santo, el Magisterio de la Iglesia lo escucha devotamente, lo guarda celosamente y lo explica fielmente.

Los fieles, recordando la Palabra de Cristo a sus apóstoles: «El que a ustedes escucha, a mí me escucha» (Lc.10, 16), reciben con docilidad las enseñanzas y directrices que sus pastores les dan de diferentes formas. El Magisterio de la Iglesia es una guía segura en la lectura e interpretación de la Sagrada Escritura, «ya que nadie puede interpretar por sí mismo la Escritura» (2 Ped. 1, 20).

El Magisterio de la Iglesia orienta también el crecimiento en la comprensión de la fe. Gracias a la asistencia del Espíritu Santo, la comprensión de la fe puede crecer en la vida de la Iglesia cuando los fieles meditan la fe cristiana y comprenden internamente los misterios de la Iglesia. Es decir, el creyente vive la palabra de Dios en las circunstancias concretas de la historia y hace cada vez más explícito lo que estaba implícito en la Palabra de Dios.

En este sentido la Tradición divino-apostólica va creciendo, como sucede con cualquier organismo vivo.

Este es precisamente el significado que hay que dar a las definiciones dogmáticas, hechas por el Magisterio de la Iglesia.

Conclusión

1. Resumiendo, podemos decir que la Iglesia no saca solamente de la Escritura la certeza de toda la Revelación Divina.

2. La Tradición y la Sagrada Escritura constituyen un único depósito sagrado de la Palabra de Dios, en el cual, como en un espejo, la Iglesia peregrinante contempla a Dios, fuente de todas sus riquezas.

3. El oficio de interpretar auténticamente la Palabra de Dios ha sido confiado únicamente al Magisterio de la Iglesia, a los obispos en comunión con el Papa.

4. La Tradición, la Escritura y el Magisterio de la Iglesia, según el plan de Dios, están íntimamente unidos, de modo que ninguno puede subsistir sin los otros. Los tres, cada uno según su carácter, y bajo la acción del único Espíritu Santo, contribuyen eficazmente a la salvación de los hombres.

Cuestionario

 ¿Qué significa la palabra revelación? ¿De cuántas maneras se reveló Dios al Hombre? ¿Qué ordenó Jesús antes de subir al cielo? ¿Cuándo se pusieron por escrito las enseñanzas de Jesús? ¿Qué significa la palabra Tradición Apostólica? ¿Basta la sola Biblia para la salvación? ¿Cuál es la función del Magisterio?

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LECTURA PARA PREPARAR LA CLASE, CONTIENE EL SIGNIFICADO DE LAS PALABRAS EN GRIEGO REFERENTES A TRADICIÓN, o tradiciones.

 Tradición vs. Escritura
Desde la reforma Luterana, entre los diferentes temas que han dividido la Iglesia se encuentra el tema de la "Tradición". Mientras que la Iglesia Católica (tanto la rama Romana como la Ortodoxa) insiste en proclamar la Palabra Escrita (Biblia) y la Palabra transmitida oralmente (Tradición), las iglesias Protestantes claman que solo la Biblia tiene autoridad como única fuente de la Palabra de Dios o "Sola Escritura " como la llamó Lutero. ¿Quién tiene la razón?
Primeramente tenemos que hacer la diferenciación entre Tradición y tradiciones, Veamos:
La Iglesia Católica nos dice en el punto 83 del Nuevo Catecismo:
"La Tradición, con T (mayúscula) es la que viene de los Apóstoles y de lo que éstos recibieron de la enseñanza y del ejemplo de Jesús y lo que reveló el Espíritu Santo.
En efecto, la primera generación de cristianos no tenía aun el Nuevo Testamento escrito, y el Nuevo Testamento mismo atestigua el proceso de la Tradición viva.
Es preciso distinguir de ella las tradiciones (con t minúscula) teológicas disciplinares, litúrgicas o devociones nacidas en el transcurso del tiempo en las iglesias locales.
Solo a la luz de la gran Tradición aquellas pueden ser mantenidas, modificadas o también abandonadas bajo la guía del Magisterio de la Iglesia."

O sea, la "Tradición" proviene de los Apóstoles y estos la escucharon de JESÚS y parte de ésta se reflejó más tarde en los Evangelios escritos o "Canónicos". La "tradición" es un conjunto de costumbres eclesiales influidas por culturas o expresiones locales y puede ser cambiada o abandonada según lo exijan los tiempos y lo decida la Iglesia.
La doctrina que la Iglesia Católica recibió de los Apóstoles es que la Palabra de DIOS está contenida en la Escritura y en la Tradición Apostólica teniéndose la Iglesia como depositaria y custodia de ambas.
Tanto los judíos como musulmanes son llamados los "Pueblos del Libro ", pues ambos se basan en un libro, la Biblia y el caso de los musulmanes en el Corán, y sólo en ellos. Nosotros los Cristianos NO somos el "Pueblo del Libro", somos el Pueblo de la Palabra, viva y eficaz que es contenida en la Biblia y en la Tradición.
Veamos al pueblo Hebreo, al cual hemos llamado "Pueblo del libro". Este pueblo tuvo la Palabra de DIOS en forma escrita y en forma oral o Tradición. El Pentateuco o Torah (los cinco primeros libros del Antiguo Testamento) fue, por siglos, Tradición oral. El periodo comprendido entre Moisés y David fue el periodo de Tradición oral por excelencia, aunque, según el erudito Bernahard W. Abderson, profesor de teología del seminario Protestante de "Princeton", aun después de David la Tradición religiosa de Israel continuó en sus cánticos, cultura y oráculos proféticos. Algunos ejemplos de la Tradición oral aceptada como parte de la revelación por el Templo la encontramos en:
NUMEROS 21, 14
"Por eso dice en el Libro de las guerras de YAVEH"
Este "Libro de las guerras " no es un libro inspirado según el canon más exacto del Antiguo Testamento, pero en él sale lo que YAVEH dice a Moisés como Palabra de DIOS en el Libro del Éxodo.
JOSUE 10,13
"Y el sol se detuvo y la luna se paró hasta que el pueblo hubo tomado desquite de sus enemigos. Así está escrito en el Libro del Justo".
Todo el famoso episodio de Gabaon aparentemente es narrado en el Libro del Justo, el cual era parte de la Tradición de Israel. El Libro de Josué recoge como canónico este hecho. También en II de Samuel, 1.18 se toma el cántico fúnebre para Saúl de este libro y se incluye en las Escrituras y es Aceptado como Palabra de DIOS hasta el día de hoy.
Para los fariseos la Tradición tenía casi tanta importancia como la Escritura, más tarde el Talmud y la Mishna (libros que contienen la Tradición oral de Israel) serán reverenciados y estudiados tanto como la Escritura hasta el día de hoy.
EL NUEVO TESTAMENTO Y LA TRADICION
En el nuevo Testamento no se encuentra ni un sólo versículo donde se afirma que lo que dijo JESÚS se encuentra solamente en los Evangelios. Muy al contrario, en San Juan 21,25 dice: "JESÚS hizo muchas otras cosas. Si se escribieran todas, creo que no habría lugar en el mundo para tantos libros". Por lo tanto, todo lo dicho por JESÚS no está en los Evangelios. Esto es lo que la Iglesia llama Tradición, lo que por diversas fuentes nos ha llegado de lo que dijo JESÚS y no se reflejó en las Escrituras canónicas. Estas fuentes son Los Padres de la Iglesia y la misma historia de la Iglesia.
Veamos varios puntos prácticos para clarificar y sentar bases en esta controversia.
1.     JESÚS no ordeno escribir nada, ningún libro, ningún discurso. El Señor manda a sus Apóstoles a predicar ( San Marcos 16,15 ).
2.     De los 12 Apóstoles sólo 2 escribieron Evangelios, los diez restantes no escribieron Evangelios, si hubiera sido tan importante el escribir todo, lo hubieran hecho. Sin embargo todos predicaron.
3.     El Evangelio antes de ser escritura fue Tradición. El primer Evangelio se cree fue el de Marcos y se escribió alrededor del año 60 de nuestra era, por esto Pablo en Corintios 11,2 dice: "os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mí que conserváis la Tradiciones que les he transmitido".
4.     No se tiene Tradición cuando no hay Sucesión, pues no existe la transmisión de los datos. La Iglesia Católica SI tiene sucesión y transmisión, pues su existencia sé remota al mismo JESÚS. El resto de las Iglesias surgen en el siglo XVI por lo tanto no tienen tradición alguna y si la tuvieran seria la tradición de la Iglesia Católica y éste es el motivo de su rechazo pues aceptar la Tradición de la Iglesia seria aceptar su autoridad.
La palabra griega para definir "Tradición" es "Paradosis". En el Libro de Concordancias sobre el Nuevo Testamento Griego-Español, compilado por Jorge G. Parker y basado en la revisión de 1960 de la Reina-Valera (editado por la editora protestante "Mundo Hispano") dice en su punto 3268: que la palabra Paradosis se utiliza en los siguientes pasajes:
1 Corintios 11,12
"Os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mí y conserváis las Tradiciones (Paradosis) tal como os las he transmitido."
Como podemos ver, San Pablo está alabando a la comunidad de Corintios no por guardar el Evangelio, sino por guardar las "Tradiciones", lo cual se clarifica al saber que los Evangelios en esa época aun no circulaban en las comunidades cristianas y el conocimiento de JESÚS se comunicaba oralmente, o sea en forma de Tradición.
Curiosamente la versión Reina-Valera editada por la sociedad Bíblica Trinitaria y que es la más utilizada en las Iglesias no católicas lee de esta forma: y os alabo hermanos, que en todo os acordáis de mí, y retenéis las INSTRUCIONES de la manera que os enseñe"……. ¿Qué ocurrió aquí? ….. ¿Por qué se ha cambiado la Palabra de Dios? ……..La palabra griega para instrucciones es Paideia entre otras, pero ésta nunca sustituye a la palabra Tradición. Aquí se ha alterado la palabra de Dios lo cual constituye un hecho muy grave contra el Señor y su Iglesia.
En otras versiones protestantes la palabra Tradición es cambiada por "Doctrina", pero resulta que la palabra doctrina se dice en Griego Didescalia, didace, eterodidaskaleo, que tampoco sustituye a Tradición.
II Tesalonisenses 2,15
"Así pues hermanos manteneos firmes y conservad las Tradiciones que habéis recibido de nosotros".
Aquí de nuevo la versión Reina – Valera vuelve a cambiar la palabra Paradosis incurriendo en un nuevo error. San Pablo insiste continuamente en que se debe conservar todo lo recibido por él y que a su vez recibió de los Apóstoles y esto es Tradición.
Otro ejemplo de cómo se instituyó la Tradición nos lo da Pablo en II Timoteo 2,2 donde el Apóstol dice: "Y lo que has oído de mí, entre muchos testigos, esto encargalo a los hombres fieles que sean idóneos para enseñar a otros". San Pablo enseña a Timoteo para que éste enseñe a otros… he aquí un magnífico ejemplo de Tradición. Otro ejemplo de Tradición se encuentra en I Corintios, 11,23 donde dice el apóstol: "porque yo recibí del SEÑOR lo que les he transmitido", esto hablando de la Eucaristía, así pues el SEÑOR mismo le entrega a Pablo la Tradición, pues Pablo no habla aquí de ningún libro escrito, sino de palabra escuchada.
I Corintios 15,5
" Y que apareció a Cefas, y después a los doce"

Aquí San Pablo nos da un dato del cual no nos habla ningún Evangelista…… El SEÑOR se le apareció primero a Pedro. ¿De dónde saca Pablo este dato? ¡De la Tradición!.
Concluyendo. Los Apóstoles y los primeros cristianos sólo tuvieron Tradición Apostólica en forma de predicación Evangélica, pues los Apóstoles no se dedicaron a escribir, ni tenían mandato directo del SEÑOR de escribir nada. Solamente muchos años después, cuando la Iglesia reconoció que la venida del SEÑOR no era inminente, algunos Apóstoles ( Mateo y Juan ) van a escribir sus recuerdos del SEÑOR JESÚS, Marcos y Lucas van a escribir, uno lo que escuchó de Pedro y otro lo que investigo de testigo oculares de la vida del SEÑOR. Los otros diez Apóstoles NO ESCRIBIERON NADA y dejaron su legado en forma de Tradición en la Iglesia.
En las primeras comunidades cristianas circularon muchos escritos que se atribuyeron a los Apóstoles, pero que en realidad eran de contenido herético o falso. En el año 397 los Obispos de la Iglesia Católica (era la única que existía) y para que no quede duda, después de que Constantino promulgó el edicto de Milán dando libertad al culto cristiano, se reunieron en una ciudad del Norte de Africa llamada Cartago y allá se dieron a la tarea de definir cuáles escrituras eran Apostólica y cuáles no.
¿Qué concepto utilizaron para esta revisión? Pues sencillamente la Tradición de la Iglesia ya que los Evangelios no se definen solos, pues JESÚS no dejó una lista de ellos. Ni JESÚS, ni los Apóstoles definieron el canon de las Escrituras que todas las iglesias utilizan hoy (hasta los Testigo de Jehová). Fueron sus sucesores, o sea Obispos de la Iglesia Católica los que lo hicieron, es por esta razón que DUDAR DE LA IGLESIA ES DUDAR DE LAS ESCRITURAS.
Eusebio, primer historiador de la Iglesia en los años 300 DC lista la sucesión de varios Obispos y decía que estas listas de sucesión eran una SEGURIDAD DE QUE LOS Evangelios fueron conservados y transmitidos sin error y que esto constituía la base de la Iglesia Católica (KENET Scott Laturette, pag. 177, tomo 1 )
Algunos argumentan que San Pablo alertó contra las tradiciones, y presentan versículos tales como Colosenses 2,3, pero si se lee el versículo en su contexto se darán cuenta que Pablo se refiere a las Tradiciones Judaicas que eran el camino a la ley, no a la Tradición de la Iglesia la cual él recomendaba guardar.
1 Timoteo 3, 15
Y si no fuera tan presto, para que sepas como te conviene conversar en la casa del Dios que es la Iglesia del Dios vivo columna y apoyo de la verdad"

San Pablo en este versículo arroja gran claridad sobre el tema del cual hablamos. Nosotros no somos el pueblo del libro, como el Hebreo. Somos el pueblo de la Palabra. El SEÑOR no mandó a escribir, el Señor mando a predicar……. La Escrituras, surgieron como una necesidad de la Iglesia de conservar las palabras de JESÚS. La Iglesia definió las Escrituras, ¿por qué? … Lo dice Pablo, ella es columna y apoyo de la verdad y, como tal, ha definido, conservado y custodiado la Palabra Escrita y la Tradición como autentica Palabra de DIOS. Si la Iglesia fue buena para definir la Escritura también es buena para definir la Tradición, pues lo ha hecho con la misma autoridad. Si se acepta una, hay que aceptar la otra, si se desecha una, hay que desechar la otra, sino es pura hipocresía o malicia. Y esto no es de DIOS.
San Cipriano, Padre de la Iglesia, escribió hacia el año 255 D. C. "JESÚS edifico la Iglesia sobre uno sólo, y aunque después de la resurrección les dio a todos los Apóstoles igual potestad, sin embargo para manifestar la unidad dispuso con su autoridad que el origen de la misma unidad se iniciara en uno sólo, en Pedro".
También San Ignacio de Antioquía, otro de los Padres, el cual murió en el año 106 D.C. escribe en su carta a los Tralianos "Donde no hay Obispo ni presbíteros, ni diáconos no hay Iglesia".
Quiero concluir con unas palabras del eminente teólogo protestante Robert Brown: "cuando miramos a la Iglesia primitiva los signos apuntan a Roma "……. A la Iglesia que es Pilar y base de Verdad. Amén
Ministerio de Aplogetica
SOBRE ESTA ROCA
@ Ministerio Siloe


domingo, 15 de enero de 2017

DIOS REVELA SU DESIGNIO AMOROSO


1. ¿Dónde comienza la Historia Sagrada?

La historia sagrada comienza con la creación. En ella Dios actúa como pedagogo. Pedagogo no es solo el que enseña, sino el que acompaña al alumno hasta que alcanza cierta madurez.
Encontramos en la historia del pueblo de Israel un recorrido donde Dios va dando respuesta a las interrogantes que el pueblo hace. Sobre el origen del hombre, la creación, el mal, la muerte, la vida después de la muerte, el sufrimiento del justo, etc.

También el sentido de su propia conciencia como pueblo, y del conocimiento de Dios que se hace más claro poco a poco, hasta llegar a revelarse completamente en Jesucristo. Imagen visible de Dios invisible.

Dentro de esta pedagogía divina, se ve que la vida del hombre es una respuesta a la llamada de Dios. Es un estira y encoge entre la fidelidad y la infidelidad del pueblo ante un Dios que permanece siempre fiel.

Para nosotros también es válido este proceso, porque Dios nos ha llamado, nos ha elegido, nos hace una promesa, una ley que sella con una Alianza.

Este proceso de elección, llamada, promesa, alianza y ley es también nuestra historia personal, y la historia de la humanidad hasta la consumación de los tiempos. Como personas miembros de un solo pueblo –Iglesia- que espera su plenitud en la Jerusalén Celestial. Apoc 21, 10-14.

En el momento en que Su Palabra se hace carne, y Dios irrumpe en la historia del hombre “poniendo su tienda entre nosotros”, ese pueblo se trasciende a sí mismo en la Escritura, recibe de Dios su propio ser porque es Cristo quien funda la Iglesia, y la sostiene –Cristo es la cabeza del cuerpo que es la Iglesia- Col 1, 18 y el Nuevo Pueblo de Dios es ahora sujeto vivo de la Escritura; en él, las palabras de la Biblia son siempre una presencia.

Para poder entender la Sagrada Escritura debemos comprender no sólo el espíritu con que fue escrita, las costumbres, cultura, lenguas, épocas, sino debemos considerar la Biblia como una unidad, donde Cristo es el centro de ella.

Debemos remontarnos al origen de los textos, de la historia, colocar los acontecimientos en su historia, para luego completar este camino hacia atrás con un movimiento hacia delante. Porque solo entendemos a plenitud la revelación desde Cristo, por eso decimos que en el Antiguo Testamento está escondido el Nuevo y el Nuevo es la plenitud del Antiguo.

2. El designio amoroso de Dios.

Si decimos que la historia de la salvación comienza con la Creación, veamos qué nos dicen los tres primeros capítulos del Génesis.

Nos dividimos en tres grupos.
Grupo A.
Gn 1- 2,4.


Primer relato, preguntas.

1. ¿Cuántas veces dice “Dijo Dios”?
2. ¿Cuántas veces dice “Vio Dios que era bueno”?
3. ¿Que significa “en el principio”?
4. ¿Por qué crea Dios?
5. ¿San Jerónimo y San Atanasio en qué pasaje ven la presencia del Espíritu Santo?.

Grupo B.
Gn 2, 4-25.

Segundo relato, preguntas.

1. ¿qué significa el árbol del conocimiento del bien y del mal?
2. ¿cuál es el contenido del primer mandamiento dado al hombre?
3. ¿reciben los animales el soplo de Dios?
4. ¿qué significa que el hombre no tiene una ayuda idónea, una especie de servilismo?
5. ¿qué significa que la mujer fue formada de la costilla?
6. ¿por qué crea Dios?


Grupo C.
Gn 3, 1-ss. o Gn 3, 1-24.

La tentación, preguntas.

1. ¿Cuál es el contenido del primer mandamiento?
2. ¿Quita el mandamiento la libertad, eran libres a pesar de la prohibición?
3. ¿Cuál era la consecuencia de la desobediencia?
4. ¿Es el pudor consecuencia del pecado? ¿por qué cree que surge?
5. Describa los pasos de la tentación, hasta la consumación de la misma.
6. Enumere las causas del pecado en la relación hombre-mujer.

  
Generalidades.

1. La lectura y el análisis ¿cómo nos resultaron?
2. No podemos solamente analizar la Escritura. Es importante conocer las costumbres del pueblo.
3. Leer la Escritura según la Tradición de la Iglesia, por eso he citado a los Padres de la Iglesia.
4. Sobre todo leerla como una unidad, a la luz de Cristo, con la luz de la Iglesia, según la Tradición de la Iglesia.

Existen dos relatos porque uno es más antiguo que el otro, proceden de dos tradiciones distintas, recordemos que antes de que una palabra se ponga por escrito primero existe la tradición oral, palabras y hechos. No olvidemos la época, no existía el papel, ni el lápiz!

En el primer relato se destaca la trascendencia divina sobre todo lo creado y utiliza un estilo esquemático, se atribuye a la “tradición sacerdotal”. El segundo es el más antiguo y se atribuye a la tradición “yahvista”, habla de Dios en forma antropomórfica, y presenta un estilo más vivo y popular.

Son dos modos distintos en los que la Palabra de Dios, sin pretender una explicación científica de los comienzos del mundo y del hombre, ha expuesto, de modo adecuado para su comprensión, los hechos y verdades fundamentales de los orígenes, sobre todo ordenado al fin, que es nuestra salvación.

Tres cosas se afirman en estas primeras palabras.

a. El Dios eterno ha dado principio a todo lo que existe. Sólo El es creador, el verbo “crear” –en hebreo bará- tiene siempre por sujeto a Dios. Cielo y Tierra significa la totalidad de lo que existe, es decir que todo recibe y es sostenido en su ser por Dios.

A la luz del Cristo vemos cómo Dios creó todo por el Verbo Eterno, su Hijo amado. Jn 1,1; Col 1, 16-17. Y entendemos la Creación como obra de la Santísima Trinidad.

b. Dios creó el mundo movido por su amor y sabiduría, para comunicar su bondad y manifestar su gloria. El mundo, por tanto, “no es producto de una necesidad cualquiera, de un destino ciego o del azar. Creemos que procede de la voluntad libre de Dios, que ha querido hacer participar a las criaturas de su ser, de su sabiduría y de su bondad. CEC 295.

c. La presencia del poder amoroso de Dios, simbolizado en un viento suave, o un soplo –el texto lo llamo “espíritu”, en hebreo ruaj-, muestra que el origen del ser y de la vida de toda criatura, de manera tal que San Atanasio y San Jerónimo, hayan visto reflejada en este pasaje, la presencia del Espíritu Santo como Persona divina.

Hasta aquí la primera clase, las preguntas que se exponen y las  respuestas que ustedes den, son parte del aprendizaje mutuo. Pueden leer un poco mas del tema, como les dije en la introducción, en la pestaña que dice, Teología Fundamental I. sobre el designio amoroso de Dios según nos explica el Magisterio de la Iglesia.

Poco a poco vamos a ir profundizando, tengan paciencia con esta primera clase que es muy necesaria, para sentar algunas bases.

Gracias!.




ESQUEMA DEL CURSO

Esquema desarrollado por temas
Curso
Cómo leer e interpretar la Sagrada Escritura.


Objetivos

1. Darse cuenta de que El depósito de la Fe, lo custodia, interpreta y enseña   La Iglesia.
2. Descubrir la relación que existe entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.
3. Identificar el fundamento bíblico de temas controversiales.
4. Reconocer que la Palabra de Dios es fuente y alimento de vida interior.

Conocer la Biblia es conocer a Dios.

I Parte

1. Dios revela su designio amoroso.
         a. Etapas de la revelación
         b. Cristo Jesús, “Mediador y plenitud de toda revelación”.
        
2. La transmisión de la Revelación divina
         a. La Tradición apostólica (1)
         b. La relación entre La Tradición y la Sagrada Escritura (2)

3. La interpretación del Depósito de la Fe.
         a. El Espíritu Santo, intérprete de la Escritura.
         b. El sentido de la Escritura

4. El cannon de las Escrituras (3)
         a. Antiguo Testamento
         b. Nuevo Testamento

ESTUDIOS BIBLICOS.

1. La Iglesia prefigurada desde el Antiguo Testamento. Hechos. (4)
2. La Tradición Oral en la carta a los Gálatas
3. Relación que existe entre el Reino de Dios y la Iglesia. (5)
4. La Eucaristía prefigurada en el Antiguo Testamento. Hechos. (6)
5. Fundamentos bíblicos sobre  El primado de Pedro e infalibilidad del Papa (7)

II. Parte

1. Martín Lutero, la Sagrada Escritura y La Reforma (8)

         a. La sola Fe
         b. La sola Escritura

2. Los Padres de la Iglesia y la sola Fe (9)

3. Los dogmas ¿qué son?

         a. ¿Es lo mismo un dogma que un misterio? (10)
         b. María ¿quién eres?
         c. El dogma de la Inmaculada Concepción en la Sagrada Escritura (11)
         d. María …¿fue siempre virgen? (12)
         e. El purgatorio (13)
                   i. Se puede rezar por los difuntos

4. Las indulgencias(14)

III. La Escritura en la vida de la Iglesia. (15)

         a. La liturgia
         b. La Biblia y la oración (16)





EXPLICACIÓN INICIAL

Lo que aquí les ofrezco son algunos años de estudio y reflexión personal sobre la Sagrada Escritura a la luz del Magisterio de la Iglesia, y de la Tradición, junto con lecturas y reflexiones de los últimos Papas.


No pretendo ser exhaustiva, ni mucho menos, pero creo que este curso nos ayudará a tener una idea mas clara sobre la importancia de la Sagrada Escritura en la vida de todo cristiano y en la de la Iglesia. Y como dice Benedicto XVI, lo más importante es dejar que la Palabra de Dios tenga un efecto, no informativo, sino performativo, donde nos dejemos transformar, por esa PALABRA CREADORA, que en definitiva es CRISTO MISMO.

Este curso fue diseñado para trabajarlo en clases presenciales.

Les recomiendo tener la biblia de Eunsa en sus 5 tomos, y utilizar el Pentateuco para esta clase inicial.
Si pueden exhortación apostólica, Verbum Domini,  de Benedicto XVI, se las recomiendo.

Un cuaderno y lápiz, para hacer sus apuntes personales.

No quieran abarcar todo en una hora de estudio, estas clases deben ser decantadas a la luz del silencio y la reflexión personal. Tómense el tiempo necesario para pasar a la siguiente clase, y por favor mándenme sus comentarios, dudas, y si quieren contestar las preguntas que les lanzo en cada clase, y enviármelas por correo, estaré gustosa de comentarlas con ustedes, así aprendemos juntas, en esta aventura de encontrar a Cristo caminando en la Escritura, como solía decir San Agustín.

En otro momento también di un diplomado en Cultura Teológica, y la primera materia de ese diplomado, abarca varios temas relacionados con lo que vamos a tratar en este curso de Sagrada Escritura, se llama Teología Fundamental I, ahí encontraran también algunos puntos del Catecismo de la Iglesia Católica (CEC), como una referencia para profundizar.

Mi dirección de correo es: evincar9@gmail.com

Gracias! y dejemos que el Espíritu Santo, bajo el abrigo cálido de nuestra Santa Madre LA IGLESIA, nos guíe.

martes, 8 de septiembre de 2015


DIOS REVELA SU DESIGNIO AMOROSO

CATECISMO DE LA IGLESIA
51-64

Objetivos

  1. Conocer que Dios revela su designio amoroso
  2. Conocer la etapas de la Revelación, desde la Creación hasta la Alianza con Abraham, para formar un pueblo para sí.

En una primera parte hablaré sobre la Pedagogía de Dios.
Luego cómo revela y conforma la Historia para que esto suceda.

INTRODUCCION.

El hombre puede conocer a Dios con certeza a partir del orden natural; pero de ningún modo con sus propias fuerzas y capacidades puede llegar a contemplar el misterio de Dios, su misma intimidad.

Por eso El se nos revela. Esta intimidad es un misterio al que llegamos por la Fe, porque Dios es quien nos habla, quien sale al encuentro del hombre para hablarnos de su amor. La Fe, que es un don, connaturaliza nuestra mente, nuestra razón para captar el misterio (lo veremos más adelante).

No para que logremos entenderlo a plenitud, porque tendríamos un Dios a nuestra medida, sino porque nos ayuda a contemplar el misterio, y así rendimos el propio juicio, puramente humano, para entrar en la lógica divina.

 La Fe es un acto humano, no un movimiento ciego del espíritu. La fe se apoya en la razón pero la trasciende.

Ejemplos. María, cuando dice He aquí la esclava del Señor
               Pedro, cuando dice Apártate de mi que soy un pecador
               Tomás, Señor mío y Dios mío
                Centurión, Verdaderamente, éste era Hijo de Dios.

Vamos a estudiar la revelación de Dios, pero le vamos a pedir al Espíritu Santo que nos ayude a contemplar el amor del Padre, plasmado en su Hijo Jesucristo, que nos REVELA, su misterio de amor.

En este primera parte vamos a considerar la Pedagogía de Dios en la historia de la humanidad. Sabiendo que ésta historia es la historia de la salvación. Porque el Verbo de Dios se encarna en la historia, en el tiempo del hombre, vive, ama y trabaja, con corazón humano y divino, para mostrarnos en amor del Padre.

El Hijo no es “mandado” por el Padre; es que el Hijo al ver al amor del Padre por nosotros, quiso que el Padre nos amara como lo ama a El, entonces para que nosotros pudiéramos ser amados como El es amado, se hizo hombre. Toda su vida desde su nacimiento está orientada hacia la cruz para redimirnos, para comprarnos de nuevo.

“Esta vida eterna consisten en que te conozcan a Ti, único Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo”. Jn 17,3.


I. DIOS REVELA SU DESIGNIO AMOROSO.

Cuando hablamos de revelar, hablamos de descubrir algo que está oculto. Dios se revela a sí mismo para darnos a conocer el misterio de su voluntad.

Con un amor personal, porque Cristo al hacerse hombre “injerta” la naturaleza humana en la Divina, de tal forma que no son dos Cristos, sino un solo Cristo. En la humanidad de Cristo estás tu, porque en su carne purísima fuiste redimida.

Cristo al revelarse a los hombres, hace accesible al Dios invisible, Jesús dice quien me ve a mi ve al Padre Jn 14, 9; Col 1, 15. El es imagen de Dios invisible. Nos hace hijos para poder participar de su vida divina, de su misma intimidad. CONSIDERARLO DESPACIO.

Ya no os llamo siervos, sino amigos, porque el siervo no conoce lo que hace su amo. Jn 15, 15.

¿por qué lo hace? Nos revela de sí mismo porque quiere intimar con nosotros como sus hijos predilectas, pero no todos, sino uno a uno, con un amor personal.

¿para qué?
1. Al revelarse Dios quiere que le respondamos, que le conozcamos, que le amemos, más allá de lo que podríamos con nuestra propia fuerza. Por eso es que nadie puede decir Jesús es el Señor, sino es movido por el Espíritu Santo. Y estamos aquí porque El nos escogió y nos llamó, y hemos respondido a su invitación. Jn 15, 16.

2. Para hacernos sus hijas, por adopción.
La participación de la vida Divina se hace por adopción. Ahora bien, conocemos las realidades divinas, partiendo de las humanas; una adopción humana, por muy noble que sea, se realiza legalmente mediante un papel. Pero Dios no nos adopta así, sino de una manera perfecta, porque asume nuestra naturaleza. No es que el hombre asume la naturaleza divina, sino que El asume la naturaleza humana, de tal forma que como dice 1 Jn 3,1. “Mirad que amor tan grande nos ha mostrado el Padre: que nos llamemos hijos de Dios, ¡y los somos!”.

(Jesús no dice palabras vanas, porque su palabra es Creadora, lo que dice se hace, es el Verbo del Padre).

El modo en que esta revelación se realiza, es a la vez mediante acciones y palabras.

Cristo, Segunda Persona de la Trinidad, hecho Hombre, es al mismo tiempo Mediador de esta revelación y Plenitud de esta revelación. Todo el Antiguo Testamento habla de Cristo de una forma prefigurada, como una sombra de lo que vendrá, lo vemos especialmente en todo lo que tiene que ver con el sacerdocio. Ya lo leerán cuando lleguen al Levítico. Pero también las acciones de Dios en su pueblo, nos indican la prefiguración de la Iglesia.

También lo vemos en la Ley Moral, los X mandamientos son una instrucción paternal que nos orientan a la bienaventuranza, y nos señalan los caminos que nos apartan de su amor. Y la Escritura nos habla de Cristo como la Plenitud de toda la Ley y los Profetas. Por eso es que en la Transfiguración aparecen Moisés y Elías, Moisés como representante de la Ley y Elías como representante de los Profetas.

RESUMIENDO: Este plan de la revelación se realiza con hechos y palabras intrínsecamente conexos entre sí, de forma que las obras realizadas por Dios en la historia de la salvación manifiestan y confirman la doctrina y los hechos significados por las palabras, y las palabras, por su parte, proclaman las obras y esclarecen el misterio contenido en ellas.
Jesús dice que ha venido a darle cumplimiento a la Ley, ni una tilde se dejará de cumplir, pero la llevará a la plenitud porque manifestará el Espíritu con el que fue promulgada. Pero además El es la Plenitud de esa Ley.

Este designio amoroso de Dios comporta una “pedagogía divina” porque se realiza gradualmente y prepara al hombre para que pueda acoger la Revelación sobrenatural que culminará con la Persona y Misión de Cristo.

Pasamos a la Segunda parte donde vamos a ver las etapas de la revelación.

  1. Desde el origen Dios se da a conocer, ahora que hemos empezado a leer el Génesis nos damos cuenta que al principio Dios se pasea por el Jardín del Edén para conversar con Adán y Eva. Dios nos creó para invitarnos a una comunión íntima con El.

  1. Esta revelación no fue interrumpida por el pecado de nuestros primeros padres. Dios, después de su caída alentó en ellos la esperanza de la salvación con la promesa de la redención, Gn 3,15. Prefigurado en la forma en que Dios los viste. Paternalmente nos cuida para dar la vida eterna a todos los que buscan la salvación con la perseverancia en las buenas obras DV 3. (Constitución Dogmática sobre la Divina Revelación).

  1. Como dice el Misal Romano en la Plegaria Eucarística IV.

Cuando por desobediencia perdió tu amista, no lo abandonaste al poder de la muerte… Reiteraste, además, tu alianza a los hombres.


#761 La reunión del pueblo de Dios comienza en el instante en que el pecado destruye la comunión de los hombres con Dios y la de los hombres entre sí. La reunión de la Iglesia es por así decirlo la reacción de Dios al caos provocado por el pecado. Esta reunificación se realiza secretamente en el seno de todos los pueblos: “En cualquier nación el que le teme y practica la justicia le es grato (Hch 10,35; LG 9; 13; 16).

Una primera Alianza surge en el tiempo de Noe. Gn 9,9.
Sin embargo a causa del pecado, el politeísmo así como la idolatría de la nación y de su jefe son una amenaza constante de la vuelta al paganismo. Sin embargo hay figuras que adquieren una especial atención, porque expresan qué altura de santidad pueden alcanzar los que viven según la alianza de Noé. Desde Abel, hasta Melquisedec, figura de Cristo Gn 14, 18; Hb 7,3).

Luego Dios elige a Abraham.

Este personaje recibe una gran veneración en el libro a los Hebreos y en la carta a los Romanos, pueden leerse las citas que vienen en el CEC.
Vemos que lo llama a ser padre de una multitud de naciones. “En ti serán benditas todas las naciones de la tierra”  Ga 3,8. Esta cita nos muestra una prefiguración de la universalidad de la Iglesia. Una salvación que incluirá a todas las naciones Is 49, 5-6; 53,11.

Entonces vemos como el pueblo nacido de Abraham será el depositario de la promesa hecha a los patriarcas posteriormente. Ese pueblo será la raíz en la que serán injertados los paganos hechos creyentes.

DIOS FORMA A SU PUEBLO ISRAEL.

Después de la etapa de los patriarcas, Dios constituyó a Israel como su pueblo salvándolo de la esclavitud de Egipto.

Estableció con él la alianza del Sinaí y le dio por medio de Moisés su Ley, para que lo reconociese y le sirviera como al único Dios vivo y verdadero. Para que esperase al Salvador Prometido.

Israel es el pueblo sacerdotal de Dios (Ex 19, 6) “vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”. Pero requería de ellos la obediencia. Si escucháis mi voz…no endurezcáis vuestro corazón…seréis mi propiedad exclusiva entre todos los pueblos.

Son el pueblo a quienes Dios habló primero.

Por medio de los profetas, Dios forma a su pueblo en la esperanza de la salvación, en la espera de una Alianza nueva y eterna destinada a todos los hombres. (Is 2, 2-4), y que será grabada en los corazones (Jr 31, 31-34).

Aquí hay una prefiguración preciosísima.

Pentecostés, era una de las 3 fiestas que se celebraba 50 días después de Pascua y muchos peregrinaban a Ciudad Santa. Su origen era festejar el final de la cosecha y dar gracias a Dios por ella, y también ofrecer las primicias. Después se añadió el motivo de conmemorar la promulgación de la Ley dada por Dios a Moisés en el Sinaí.

Dios escoge la fiesta de PENTECOSTES para enviar su Espíritu Santo a aquel puñado de apóstoles y discípulos que se encontraban congregados con la Virgen María, y hubo viento y fuego que evocaban precisamente la manifestación de Dios en el monte Sinaí, Ex 19, 16.18 cuando Dios, al darles la Ley, constituyó a Israel como pueblo suyo. Ahora con los mismos rasgos se manifiesta a su nuevo pueblo, la Iglesia. Fue por fin prefigurada la unión de los pueblos en la catolicidad de la fe, por la Iglesia de la Nueva Alianza que habla en todas las lenguas, comprende y abraza en el amor a todos los hombres.

Las mujeres santas como Sara, Rebeca, Raquel, Miriam, Débora, Ana, Judit, y Ester conservaron viva la esperanza de la salvación de Israel. Y son prefiguración de la Virgen María, que llegó a ser la figura más pura de todas las mujeres. Lc, 1, 38.


Como conclusión recordemos que la “Biblia” que leen los que “están lejos” es nuestra vida! seamos coherentes y recomencemos cuando hayamos fallado, para ser testimonio de la misericordia de Dios que no se acaba!.