La Tradición
Apostólica/Relación entre Tradición y Sagrada Escritura
CEC 75-83
Cristo mandó a sus apóstoles a predicar, a todos los
hombres las verdades por El reveladas para la salvación.
Ahora bien, la transmisión del Evangelio, según lo
que Cristo les dijo se hizo de dos maneras.
a. Oralmente: Los apóstoles por medio de su
predicación, su ejemplo, y lo que instituyeron, transmitieron de palabra lo que
habían aprendido, de lo que habían visto y oído de Cristo mismo, y lo que el
Espíritu Santo les enseñó.
b. Por escrito: Los mismos apóstoles y otros
discípulos posteriores pusieron por escrito el mensaje de salvación, siempre
inspirados por el Espíritu Santo.
La Tradición Apostólica terminó cuando murió el
último apóstol, que fue el apóstol Juan.
La Biblia y la Tradición
A menudo los hermanos evangélicos, discutiendo con
nosotros los católicos, nos dicen: «¿Dónde habla la Biblia del purgatorio?
¿Dónde dice la Biblia que San Pedro fue a Roma? ¿De dónde sacan ustedes los
católicos eso de que María es la Inmaculada Concepción y que subió al cielo en
cuerpo y alma?».
Para los evangélicos, la Revelación Divina y la
Biblia son lo mismo. Es decir, para ellos solamente en la Biblia se encuentra
toda la Revelación de Dios.
2 Tesalonicenses 2,15 ordena a sus lectores a
mantenerse firmes en las Tradiciones Apostólicas, tanto orales como escritas.
Ahora bien: ¿Es correcta esta posición? ¿Es cierto
que la Biblia contiene todo el Evangelio de Cristo? ¿Qué dice la misma Biblia
al respecto? Además, ¿quién reunió todos los libros inspirados que constituyen
la Biblia? ¿Acaso no fue la Iglesia la que recibió el encargo de predicar el
Evangelio por todo el mundo, hasta el fin de los tiempos? ¿Qué hubo primero: la
Biblia o la Iglesia?
El argumento de Newman
Escribía entonces el Cardenal Newman: "Es
evidente que este texto -2 Tim 3:16- no conlleva consigo ninguna prueba de que
la Sagrada Escritura, sin la Tradición, es la única regla de fe. Porque si bien
la Sagrada Escritura es útil para los cuatro fines que enumera el citado texto,
sin embargo aquí no se nos dice que sea ella sola sea suficiente. El mismo
Apóstol requiere la ayuda de la Tradición (/2Ts/02/15). Es más, el Apóstol se está
refiriendo aquí a las Escrituras que Timoteo aprendió en su infancia. Pero
nosotros sabemos que gran parte del Nuevo Testamento no había sido escrito
durante la infancia de Timoteo; incluso algunas de las cartas de los Apóstoles
no habían sido escritas al día en que Pablo le escribe este texto a Timoteo, y
ninguno de los libros del Nuevo Testamento había sido puesto aún en la lista de
libros inspirados. Pablo se refiere, evidentemente, a las Escrituras del
Antiguo Testamento, y si este texto se toma como lo hacen los protestantes,
entonces más bien probaría que los Escritos del Nuevo Testamento no son
necesarios como regla de nuestra fe".
La Revelación Divina
La Revelación es la manifestación de Dios y de su
voluntad acerca de nuestra salvación. Viene de la palabra «revelar», que quiere
decir «quitar el velo», o «descubrir».
Dios se reveló de dos maneras:
1. La Revelación natural, o revelación mediante las
cosas creadas.
Dice el apóstol Pablo: «Todo aquello que podemos
conocer de Dios El mismo se lo manifestó. Pues, si bien a El no lo podemos ver,
lo contemplamos, por lo menos, a través de sus obras, puesto que El hizo el
mundo, y por sus obras entendemos que El es eterno y poderoso, y que es Dios»
(Rom 1,19-20).
2. La Revelación sobrenatural o divina
Desde un principio Dios empezó también a revelarse a
través de un contacto más directo con los hombres, mediante los antiguos
profetas y de una manera perfecta y definitiva en la persona de Cristo Jesús,
el Hijo de Dios. «En diversas ocasiones y bajo diferentes formas, Dios habló a
nuestros padres, por medio de los profetas, hasta que, en estos días que son
los últimos, nos habló a nosotros por medio de su Hijo» (Heb.1,1-2). Jesús nos
reveló a Dios mediante sus palabras y obras, sus signos y milagros; sobre todo
mediante su muerte y su gloriosa resurrección y con el envío del Espíritu Santo
sobre su Iglesia. Todo lo que Jesús hizo y enseñó se llama «Evangelio», es
decir, «Buena noticia de la Salvación».
¿Cómo fue transmitida la Revelación Divina?
Para llevar el Evangelio por todo el mundo, Jesús
encargó a los apóstoles y a sus sucesores, como pastores de la Iglesia que El
fundó personalmente:
«Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis
discípulos. Bautícenlos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado. Yo estoy con ustedes
todos los días hasta que se termine este mundo» (Mt. 28,18-20).
Aquí notamos cómo Jesús ordenó «predicar» y
«proclamar» su Evangelio. Y de hecho los Apóstoles «predicaron» la Buena Nueva
de Cristo. Años después algunos de ellos pusieron por escrito esta predicación.
Es decir, al comienzo la Iglesia se preocupó de predicar el Evangelio. Por
supuesto el Evangelio que Jesús entregó a los Apóstoles no estaba escrito.
Jesús no escribió nunca una carta a sus Apóstoles; su enseñanza era solamente oral.
Así lo hicieron también los Apóstoles.
La Tradición Apostólica
Este mensaje escuchado por boca de Jesús, vivido,
meditado y transmitido oralmente por los Apóstoles, se llama «la Tradición
Apostólica».
Cuando aquí hablamos de la Tradición» (con mayúscula),
nos referimos siempre a la «Tradición Apostólica». No debemos confundir «la
Tradición Apostólica» con la «tradición» que en general se refiere a
costumbres, ideas, modos de vivir de un pueblo y que una generación recibe de
las anteriores. Una tradición de este tipo es puramente humana y puede ser
abandonada cuando se considera inútil. Así Jesús mismo rechazó ciertas
tradiciones del pueblo judío: «Ustedes incluso dispensan del mandamiento de
Dios para mantener la tradición de los hombres» (Mc.7,8).
En la Iglesia también ha habido cambios en esas
tradiciones, por ejemplo el ayuno eucarístico, ahora es de una hora, antes eran
12 horas. La comunión a los niños antes no era costumbre, y algunas formas de
penitencia para los que se arrepentían de sus pecados, etc.
La Tradición Apostólica se refiere a la transmisión
del Evangelio de Jesús. Jesús, además de enseñar a sus apóstoles con discursos
y ejemplos, les enseñó una manera de orar, de actuar y de convivir. Estas eran
las tradiciones que los apóstoles guardaban en la Iglesia. El apóstol Pablo en
su carta a los Corintios se refiere a esta Tradición Apostólica: «Yo mismo recibí esta tradición que, a su
vez, les he transmitido» (1 Cor. 11, 23).
Resumiendo, podemos decir que Jesús mandó
«predicar», no «escribir» su Evangelio. Jesús nunca repartió una Biblia. El
Señor fundó su Iglesia, asegurándole que permanecerá hasta el fin del mundo. Y
la Iglesia vivió muchos años de la Tradición Apostólica, sin tener los libros
sagrados del Nuevo Testamento.
La Biblia
Los cristianos
nos somos una religión de Libro, nuestra vida empieza con un acontecimiento que
cambia el rumbo de nuestra vida, JESUCRISTO.
Solamente una parte de la Palabra de Dios,
proclamada oralmente, fue puesta por escrito por los mismos apóstoles y otros
evangelistas de su generación.
Estos escritos, inspirados por el Espíritu Santo,
dan origen al Nuevo Testamento (NT), que es la parte más importante de toda la
Biblia. Está claro que al escribir el NT, no se puso por escrito «todo» el
Evangelio de Jesús.
«Jesús hizo muchas otras cosas. Si se escribieran
una por una, creo que no habría lugar en el mundo para tantos libros», nos dice
el apóstol Juan (Jn. 21,25).
La Sagrada Escritura, y especialmente el NT, es la
Palabra de Dios, que nos manifiesta al Hijo en quien expresó Dios el resplandor
de su gloria (Heb.1,3).
Podemos decir que sólo la parte más importante y
fundamental de la Tradición Apostólica fue puesta por escrito. Por esta razón
la Iglesia siempre ha tenido una veneración muy especial por las Divinas
Escrituras.
Biblia y Tradición
Después de esto podemos decir que la revelación
divina ha llegado hasta nosotros por la Tradición Apostólica y por la Sagrada
Escritura. No debemos considerarlas como
dos fuentes, sino como dos aspectos de la Revelación de Dios. El Concilio
Vaticano II lo describe muy bien: «La Tradición Apostólica y la Sagrada
Escritura manan de la misma fuente, se unen en un mismo caudal y corren hacia
el mismo fin». La Tradición y la
Escritura están unidas y ligadas, de modo que ninguna puede subsistir sin la
otra.
Además, la Sagrada
Escritura presenta la Tradición como base de la fe del creyente: «Todo lo
que han aprendido, recibido y oído de mí, todo lo que me han visto hacer,
háganlo» (Fil.4,9). «Lo que aprendiste de mí, confirmado por muchos testigos,
confíalo a hombres que merezcan confianza, capaces de instruir después a otros»
(2. Tim. 2,2).
«Hermanos, manténganse firmes guardando fielmente
las tradiciones que les enseñamos de palabra y por carta» (2 Tes. 2,15).
Está claro que el Apóstol Pablo, para confirmar la
fe de los cristianos, no usa solamente la Palabra de Dios escrita, sino que
recuerda también de una manera muy especial la Tradición o la predicación oral.
Para el Apóstol las formas de transmisión del
Evangelio: Sagrada Escritura y Tradición, tienen la misma importancia. En
realidad, una vez que se escribió el NT no se consideró acabada la Tradición
Apostólica, como si estuviera completa la Revelación Divina. La Biblia no dice
eso; en ninguna parte está escrito que el cristiano debe someterse ¡sólo a la
Biblia! Esta es una idea que surgió entre los protestantes recién en los años
1550. En la Iglesia Católica hubo siempre una conciencia clara sobre la
importancia de la Tradición Apostólica, sin quitar a la Biblia el valor que
tiene.
¿Sólo la Biblia?
Es un error creer que basta la Biblia para nuestra
salvación. Esto nunca lo ha dicho Jesús y tampoco está escrito en la Biblia.
Jesús, reitero, nunca escribió un libro sagrado, ni repartió ninguna Biblia. Lo
único que hizo Jesús fue fundar su Iglesia y entregarle su Evangelio, o Buena
Noticia, para que fuera anunciado a todos los hombres hasta el fin del mundo.
Fue dentro de la Tradición de la Iglesia donde se
escribió y fue aceptado el N.T., bajo su autoridad apostólica. Además la
Iglesia vivió muchos años sin el N.T., el que se terminó de escribir en el año
97 después de Cristo. Y también es la Iglesia la que, en los años 393-397,
estableció el Canon o lista de los libros que contienen el N.T.
Por tanto, si aceptamos solamente la Biblia, ¿cómo
sabemos cuáles son los libros inspirados? La Biblia, en efecto, no contiene
ninguna lista de ellos. Fue la Tradición de la Iglesia la que nos transmitió la
lista de los libros inspirados. Supongamos que se perdiera la Biblia, en ese
caso la Iglesia seguiría poseyendo toda la verdad acerca de Cristo, la cual
hasta la fecha ha sido transmitida fielmente por la Tradición, tal como lo hizo
antes de escribir el NT.
Los evangélicos, al aceptar solamente la Biblia,
están reduciendo considerablemente el conocimiento auténtico de la Revelación
Divina. Guardemos esta ley de oro que nos dejó el apóstol Pablo: «Manténganse
firmes guardando fielmente la Tradiciones que les enseñamos de palabra y por
carta» (2 Tes. 2,15).
El Magisterio de la Iglesia
La Revelación Divina abarca la Sagrada Tradición y
la Sagrada Escritura. Este depósito de la fe (cf. 1 Tim. 6, 20; 2 Tim. 1,
12-14) fue confiado por los Apóstoles al conjunto de la Iglesia. Ahora bien el
oficio de interpretar correctamente la Palabra de Dios, oral o escrita, ha sido
encomendado sólo al Magisterio vivo de la Iglesia. Ella lo ejercita en nombre
de Jesucristo. Este Magisterio, según la Tradición Apostólica, lo forman los
obispos en comunión con el sucesor de Pedro que es el obispo de Roma o el Papa.
El Magisterio no está por encima de la Revelación
Divina, sino que está a su servicio, para enseñar puramente lo transmitido. Por
mandato divino y con la asistencia del Espíritu Santo, el Magisterio de la
Iglesia lo escucha devotamente, lo guarda celosamente y lo explica fielmente.
Los fieles, recordando la Palabra de Cristo a sus
apóstoles: «El que a ustedes escucha, a mí me escucha» (Lc.10, 16), reciben con
docilidad las enseñanzas y directrices que sus pastores les dan de diferentes
formas. El Magisterio de la Iglesia es una guía segura en la lectura e
interpretación de la Sagrada Escritura,
«ya que nadie puede interpretar por sí mismo la Escritura» (2 Ped. 1, 20).
El Magisterio de la Iglesia orienta también el
crecimiento en la comprensión de la fe. Gracias a la asistencia del Espíritu
Santo, la comprensión de la fe puede crecer en la vida de la Iglesia cuando los
fieles meditan la fe cristiana y comprenden internamente los misterios de la
Iglesia. Es decir, el creyente vive la palabra de Dios en las circunstancias
concretas de la historia y hace cada vez más explícito lo que estaba implícito
en la Palabra de Dios.
En este sentido la Tradición divino-apostólica va
creciendo, como sucede con cualquier organismo vivo.
Este es precisamente el significado que hay que dar
a las definiciones dogmáticas, hechas por el Magisterio de la Iglesia.
Conclusión
1. Resumiendo, podemos decir que la Iglesia no saca
solamente de la Escritura la certeza de toda la Revelación Divina.
2. La Tradición y la Sagrada Escritura constituyen
un único depósito sagrado de la Palabra de Dios, en el cual, como en un espejo,
la Iglesia peregrinante contempla a Dios, fuente de todas sus riquezas.
3. El oficio de interpretar auténticamente la Palabra
de Dios ha sido confiado únicamente al Magisterio de la Iglesia, a los obispos
en comunión con el Papa.
4. La Tradición, la Escritura y el Magisterio de la
Iglesia, según el plan de Dios, están íntimamente unidos, de modo que ninguno
puede subsistir sin los otros. Los tres, cada uno según su carácter, y bajo la
acción del único Espíritu Santo, contribuyen eficazmente a la salvación de los
hombres.
Cuestionario
¿Qué
significa la palabra revelación? ¿De cuántas maneras se reveló Dios al Hombre?
¿Qué ordenó Jesús antes de subir al cielo? ¿Cuándo se pusieron por escrito las
enseñanzas de Jesús? ¿Qué significa la palabra Tradición Apostólica? ¿Basta la
sola Biblia para la salvación? ¿Cuál es la función del Magisterio?
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LECTURA PARA PREPARAR LA CLASE, CONTIENE EL
SIGNIFICADO DE LAS PALABRAS EN GRIEGO REFERENTES A TRADICIÓN, o tradiciones.
Tradición vs. Escritura
Desde la reforma Luterana, entre los diferentes
temas que han dividido la Iglesia se encuentra el tema de la "Tradición".
Mientras que la Iglesia Católica (tanto la rama Romana como la Ortodoxa)
insiste en proclamar la Palabra Escrita (Biblia) y la Palabra transmitida
oralmente (Tradición), las iglesias Protestantes claman que solo la Biblia
tiene autoridad como única fuente de la Palabra de Dios o "Sola Escritura
" como la llamó Lutero. ¿Quién tiene la razón?
Primeramente tenemos que hacer la diferenciación
entre Tradición y tradiciones, Veamos:
La Iglesia Católica nos dice en el punto 83 del Nuevo
Catecismo:
"La Tradición, con T (mayúscula) es
la que viene de los Apóstoles y de lo que éstos recibieron de la enseñanza y
del ejemplo de Jesús y lo que reveló el Espíritu Santo.
En efecto, la primera generación de
cristianos no tenía aun el Nuevo Testamento escrito, y el Nuevo Testamento
mismo atestigua el proceso de la Tradición viva.
Es preciso distinguir de ella las
tradiciones (con t minúscula) teológicas disciplinares, litúrgicas o
devociones nacidas en el transcurso del tiempo en las iglesias locales.
Solo a la luz de la gran Tradición aquellas
pueden ser mantenidas, modificadas o también abandonadas bajo la guía del
Magisterio de la Iglesia."
O sea, la "Tradición" proviene de
los Apóstoles y estos la escucharon de JESÚS y parte de
ésta se reflejó más tarde en los Evangelios escritos o "Canónicos".
La "tradición" es un conjunto de costumbres eclesiales
influidas por culturas o expresiones locales y puede ser cambiada o abandonada
según lo exijan los tiempos y lo decida la Iglesia.
La doctrina que la Iglesia Católica recibió de los
Apóstoles es que la Palabra de DIOS está
contenida en la Escritura y en la Tradición Apostólica teniéndose la Iglesia
como depositaria y custodia de ambas.
Tanto los judíos como musulmanes son llamados los
"Pueblos del Libro ", pues ambos se basan en un libro, la
Biblia y el caso de los musulmanes en el Corán, y sólo en ellos. Nosotros los
Cristianos NO somos el "Pueblo del Libro", somos el Pueblo de
la Palabra, viva y eficaz que es contenida en la Biblia y en la
Tradición.
Veamos al pueblo Hebreo, al cual hemos llamado
"Pueblo del libro". Este pueblo tuvo la Palabra de DIOS en
forma escrita y en forma oral o Tradición. El Pentateuco o Torah (los cinco
primeros libros del Antiguo Testamento) fue, por siglos, Tradición oral. El
periodo comprendido entre Moisés y David fue el periodo de Tradición oral por
excelencia, aunque, según el erudito Bernahard W. Abderson, profesor de
teología del seminario Protestante de "Princeton", aun después de
David la Tradición religiosa de Israel continuó en sus cánticos, cultura y oráculos
proféticos. Algunos ejemplos de la Tradición oral aceptada como parte de la
revelación por el Templo la encontramos en:
NUMEROS 21, 14
"Por eso dice en el Libro de las guerras
de YAVEH"
Este "Libro de las guerras " no es un
libro inspirado según el canon más exacto del Antiguo Testamento, pero en él
sale lo que YAVEH dice a Moisés como Palabra de DIOS en
el Libro del Éxodo.
JOSUE 10,13
"Y el sol se detuvo y la luna se paró hasta
que el pueblo hubo tomado desquite de sus enemigos. Así está escrito en el
Libro del Justo".
Todo el famoso episodio de Gabaon aparentemente es
narrado en el Libro del Justo, el cual era parte de la Tradición de Israel. El
Libro de Josué recoge como canónico este hecho. También en II de Samuel, 1.18
se toma el cántico fúnebre para Saúl de este libro y se incluye en las
Escrituras y es Aceptado como Palabra de DIOS hasta
el día de hoy.
Para los fariseos la Tradición tenía casi tanta
importancia como la Escritura, más tarde el Talmud y la Mishna (libros que
contienen la Tradición oral de Israel) serán reverenciados y estudiados tanto
como la Escritura hasta el día de hoy.
EL NUEVO TESTAMENTO Y LA TRADICION
En el nuevo Testamento no se encuentra ni un sólo
versículo donde se afirma que lo que dijo JESÚS se
encuentra solamente en los Evangelios. Muy al contrario, en San Juan 21,25
dice: "JESÚS hizo muchas otras cosas. Si se escribieran
todas, creo que no habría lugar en el mundo para tantos libros". Por
lo tanto, todo lo dicho por JESÚS no está en los
Evangelios. Esto es lo que la Iglesia llama Tradición, lo que por diversas
fuentes nos ha llegado de lo que dijo JESÚS y no se
reflejó en las Escrituras canónicas. Estas fuentes son Los Padres de la Iglesia
y la misma historia de la Iglesia.
Veamos varios puntos prácticos para clarificar y
sentar bases en esta controversia.
1. JESÚS no ordeno
escribir nada, ningún libro, ningún discurso. El Señor manda a sus Apóstoles a
predicar ( San Marcos 16,15 ).
2. De los 12 Apóstoles sólo 2
escribieron Evangelios, los diez restantes no escribieron Evangelios, si
hubiera sido tan importante el escribir todo, lo hubieran hecho. Sin embargo
todos predicaron.
3. El Evangelio antes
de ser escritura fue Tradición. El primer Evangelio se cree fue
el de Marcos y se escribió alrededor del año 60 de nuestra era, por esto Pablo
en Corintios 11,2 dice: "os alabo porque en todas las cosas os acordáis de
mí que conserváis la Tradiciones que les he transmitido".
4. No se tiene Tradición cuando
no hay Sucesión, pues no existe la transmisión de los datos. La Iglesia Católica SI tiene
sucesión y transmisión, pues su existencia sé remota al mismo JESÚS.
El resto de las Iglesias surgen en el siglo XVI por lo tanto no tienen
tradición alguna y si la tuvieran seria la tradición de la Iglesia Católica y
éste es el motivo de su rechazo pues aceptar la Tradición de la Iglesia seria
aceptar su autoridad.
La palabra griega para definir "Tradición"
es "Paradosis". En el Libro de Concordancias sobre el Nuevo
Testamento Griego-Español, compilado por Jorge G. Parker y basado en la
revisión de 1960 de la Reina-Valera (editado por la editora protestante
"Mundo Hispano") dice en su punto 3268: que la palabra Paradosis se
utiliza en los siguientes pasajes:
1 Corintios 11,12
"Os alabo porque en todas las cosas os
acordáis de mí y conserváis las Tradiciones (Paradosis) tal como os las he
transmitido."
Como podemos ver, San Pablo está alabando a la
comunidad de Corintios no por guardar el Evangelio, sino por guardar las
"Tradiciones", lo cual se clarifica al saber que los Evangelios en
esa época aun no circulaban en las comunidades cristianas y el conocimiento
de JESÚS se comunicaba oralmente, o sea en forma de
Tradición.
Curiosamente la versión Reina-Valera editada por la
sociedad Bíblica Trinitaria y que es la más utilizada en las Iglesias no
católicas lee de esta forma: y os alabo hermanos, que en todo os acordáis de
mí, y retenéis las INSTRUCIONES de la manera que os enseñe"……. ¿Qué
ocurrió aquí? ….. ¿Por qué se ha cambiado la Palabra de Dios? ……..La palabra
griega para instrucciones es Paideia entre otras, pero ésta nunca sustituye a
la palabra Tradición. Aquí se ha alterado la palabra de Dios lo cual constituye
un hecho muy grave contra el Señor y su Iglesia.
En otras versiones protestantes la palabra Tradición
es cambiada por "Doctrina", pero resulta que la palabra doctrina se
dice en Griego Didescalia, didace, eterodidaskaleo, que tampoco sustituye a
Tradición.
II Tesalonisenses 2,15
"Así pues hermanos manteneos firmes y conservad
las Tradiciones que habéis recibido de nosotros".
Aquí de nuevo la versión Reina – Valera vuelve a
cambiar la palabra Paradosis incurriendo en un nuevo error. San Pablo insiste
continuamente en que se debe conservar todo lo recibido por él y que a su vez
recibió de los Apóstoles y esto es Tradición.
Otro ejemplo de cómo se instituyó la Tradición nos
lo da Pablo en II Timoteo 2,2 donde el Apóstol dice: "Y lo que has oído de
mí, entre muchos testigos, esto encargalo a los hombres fieles que sean idóneos
para enseñar a otros". San Pablo enseña a Timoteo para que éste enseñe a
otros… he aquí un magnífico ejemplo de Tradición. Otro ejemplo de Tradición se
encuentra en I Corintios, 11,23 donde dice el apóstol: "porque yo recibí
del SEÑOR lo que les he transmitido", esto hablando de la
Eucaristía, así pues el SEÑOR mismo le entrega a Pablo la
Tradición, pues Pablo no habla aquí de ningún libro escrito, sino de palabra
escuchada.
I Corintios 15,5
" Y que apareció a Cefas, y después a los
doce"
Aquí San Pablo nos da un dato del cual no nos habla
ningún Evangelista…… El SEÑOR se le apareció primero a Pedro.
¿De dónde saca Pablo este dato? ¡De la Tradición!.
Concluyendo. Los Apóstoles y los primeros cristianos
sólo tuvieron Tradición Apostólica en forma de predicación Evangélica, pues los
Apóstoles no se dedicaron a escribir, ni tenían mandato directo del SEÑOR de
escribir nada. Solamente muchos años después, cuando la Iglesia reconoció que
la venida del SEÑOR no era inminente, algunos Apóstoles (
Mateo y Juan ) van a escribir sus recuerdos del SEÑOR JESÚS,
Marcos y Lucas van a escribir, uno lo que escuchó de Pedro y otro lo que
investigo de testigo oculares de la vida del SEÑOR. Los otros diez
Apóstoles NO ESCRIBIERON NADA y dejaron su legado en forma de Tradición en la
Iglesia.
En las primeras comunidades cristianas circularon
muchos escritos que se atribuyeron a los Apóstoles, pero que en realidad eran
de contenido herético o falso. En el año 397 los Obispos de la Iglesia Católica
(era la única que existía) y para que no quede duda, después de que Constantino
promulgó el edicto de Milán dando libertad al culto cristiano, se reunieron en
una ciudad del Norte de Africa llamada Cartago y allá se dieron a la tarea de
definir cuáles escrituras eran Apostólica y cuáles no.
¿Qué concepto utilizaron para esta revisión? Pues
sencillamente la Tradición de la Iglesia ya que los Evangelios no se definen
solos, pues JESÚS no dejó una lista de ellos. Ni JESÚS,
ni los Apóstoles definieron el canon de las Escrituras que todas las iglesias
utilizan hoy (hasta los Testigo de Jehová). Fueron sus sucesores, o sea Obispos
de la Iglesia Católica los que lo hicieron, es por esta razón que DUDAR
DE LA IGLESIA ES DUDAR DE LAS ESCRITURAS.
Eusebio, primer historiador de la Iglesia en los
años 300 DC lista la sucesión de varios Obispos y decía que estas listas de
sucesión eran una SEGURIDAD DE QUE LOS Evangelios fueron
conservados y transmitidos sin error y que esto constituía la base de la
Iglesia Católica (KENET Scott Laturette, pag. 177, tomo 1 )
Algunos argumentan que San Pablo alertó contra las
tradiciones, y presentan versículos tales como Colosenses 2,3, pero si se lee
el versículo en su contexto se darán cuenta que Pablo se refiere a las
Tradiciones Judaicas que eran el camino a la ley, no a la Tradición de la
Iglesia la cual él recomendaba guardar.
1 Timoteo 3, 15
Y si no fuera tan presto, para que sepas como te conviene
conversar en la casa del Dios que es la Iglesia del Dios vivo columna
y apoyo de la verdad"
San Pablo en este versículo arroja gran claridad
sobre el tema del cual hablamos. Nosotros no somos el pueblo del libro, como el
Hebreo. Somos el pueblo de la Palabra. El SEÑOR no mandó a
escribir, el Señor mando a predicar……. La Escrituras, surgieron como una
necesidad de la Iglesia de conservar las palabras de JESÚS. La
Iglesia definió las Escrituras, ¿por qué? … Lo dice Pablo, ella es columna y
apoyo de la verdad y, como tal, ha definido, conservado y custodiado la Palabra
Escrita y la Tradición como autentica Palabra de DIOS.
Si la Iglesia fue buena para definir la Escritura también es buena para definir
la Tradición, pues lo ha hecho con la misma autoridad. Si se acepta una, hay
que aceptar la otra, si se desecha una, hay que desechar la otra, sino es pura
hipocresía o malicia. Y esto no es de DIOS.
San Cipriano, Padre de la Iglesia, escribió hacia el
año 255 D. C. "JESÚS edifico la Iglesia sobre uno sólo,
y aunque después de la resurrección les dio a todos los Apóstoles igual
potestad, sin embargo para manifestar la unidad dispuso con su autoridad que el
origen de la misma unidad se iniciara en uno sólo, en Pedro".
También San Ignacio de Antioquía, otro de los
Padres, el cual murió en el año 106 D.C. escribe en su carta a los Tralianos
"Donde no hay Obispo ni presbíteros, ni diáconos no hay Iglesia".
Quiero concluir con unas palabras del eminente
teólogo protestante Robert Brown: "cuando miramos a la Iglesia primitiva
los signos apuntan a Roma "……. A la Iglesia que es Pilar y base de Verdad.
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